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El año más violento de la historia del país fue 2017

 

CDMX.- 29 de noviembre de 2017

 

El Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC) advirtió que debido a los niveles históricos de homicidios dolosos y de diversas modalidades de robos alcanzados durante 2017 en México, este año se convirtió en el más violento de la historia reciente, superando el 2011 cuando se alcanzaron cifras críticas de incidencia delictiva.

 

Al presentar su Reporte sobre delitos de alto impacto correspondiente a octubre de 2017, el director general del ONC, Francisco Rivas, advirtió que no contamos con las capacidades ni procesos institucionales que se requieren para enfrentar de manera eficaz a la delincuencia tradicional y organizada.

 

Esto se demuestra, explicó, con el homicidio doloso ya que, en promedio, cada 16

minutos 9 segundos hay una víctima de este delito en el país. Situación, destacó, que es aún más crítica en Baja California Sur, Colima, Baja California, Guerrero y

Zacatecas donde se registraron las mayores tasas de víctimas de homicidio doloso por cada 100 mil habitantes.

 

Francisco Rivas señaló que las cifras sobre incidencia delictiva en nuestro país evidencian que la política de seguridad implementada por las autoridades federales y estatales es fallida, y consideró que lo esperado sería ver renuncias, admisión de incapacidad, cambio de ruta, liderazgos en favor de la seguridad, combate a la corrupción, a los mercados ilegales y a la estructura financiera de los delincuentes.

 

No obstante, dijo, nadie asume la responsabilidad ni el liderazgo que se requiere que podría salvar vidas y el patrimonio de muchos mexicanos.

 

El documento del ONC incluyó un análisis sobre la incidencia delictiva en las nueve entidades que el próximo año cambiarán de gobernador, en las que se destaca que, con excepción de Yucatán y Chiapas, el resto enfrenta complicadas condiciones de seguridad.

 

Es el caso de Tabasco, Morelos, Ciudad de México, Jalisco, Guanajuato, Puebla y

Veracruz que, con las tasas por cada 100 mil habitantes de diversos delitos de alto

impacto, se ubicaron entre las diez más altas del país. En muchos casos dichas tasas fueron superiores a las registradas en el ámbito nacional.

 

El informe muestra que las tasas de víctimas de secuestro de Tabasco, Veracruz y

Morelos fueron 198.84, 205.14 y 111.24% mayores que la nacional. Mientras que las tasas de víctimas de extorsión de Tabasco, Ciudad de México y Jalisco fueron 55.20,  34.19 y 67.48% superiores a las reportadas en todo el país.

 

Este documento establece una serie de recomendaciones a las autoridades entre las que destaca la creación de mecanismos transparentes que incentiven la denuncia de los delitos y reduzcan la cifra negra, a través de procesos institucionales eficientes y eficaces.

 

En el Reporte sobre delitos de alto impacto se hace un comparativo de los registros de carpetas de investigación de enero a octubre de 2016 con los del mismo periodo de 2017, en el que se aprecia el aumento de ocho de los diez delitos de alto impacto en el ámbito nacional, y con base en su comportamiento, se identificaron nuevos focos rojos de incidencia delictiva en la región occidente del país.

 

Destaca que Zacatecas se perfila como la entidad que finalizará con mayor tasa de carpetas de investigación de secuestro en 2017, pues hasta el momento la tasa de enero a octubre de 2017 supera a la pronosticada para este año que era de 2.69.

 

Mientras que en materia de homicidio doloso se espera que la tasa estatal que se

alcance sea mayor que 34.43. Mientras que Aguascalientes se ubica en las primeras 7 posiciones del ranking estatal de las tasas por cada 100 mil habitantes de extorsión, robo de vehículo, robo a negocio, robo a casa habitación y robo a transeúnte. Querétaro también presenta un problema creciente de delincuencia patrimonial.

 

Francisco Rivas señaló al respecto que el surgimiento de estos nuevos focos rojos de incidencia delictiva son resultado de la carencia de acciones efectivas frente a la delincuencia, así como de la falta de reconocimiento de las autoridades de que el problema de seguridad se les salió de control desde hace tiempo.