Aquí Xicohténcatl… Pega el frío pero más la carestía en Tlaxcala

Aquí Xicohténcatl… Pega el frío pero más la carestía en Tlaxcala

36
Compartir

Pedro Morales

La paz y aparente tranquilidad económica que vivieron las familias tlaxcaltecas al fin del 2017, se convirtió en amargo despertar en los primeros minutos de enero del 2018, luego de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del Estado (Secte) anunciara el aumento de 50 centavos a la parada mínima del transporte urbano y suburbano.

Esa medida y el aumento en el precio de la gasolina, fueron el banderazo de salida para una escalada de precios generalizada en las rentas, los artículos de la canasta básica, la ropa, el calzado, la carne, el huevo y hasta las tortillas.

Ni se diga en los restaurantes, peluquerías o consultorios médicos y otros prestadores de servicios, donde las alzas son generalizadas pulverizaron los poco más de 88 pesos a la entrada en vigor de la nueva ley, mediante la que los contratantes podrán utilizar como índice o referencia a la Unidad de Medida y Actualización.

Y así comenzó la pesadilla en Tlaxcala con la repartición y colocación del documento oficial en un lugar visible de la unidad que presta el servicio de transporte público, se inicia con la socialización del importe del nuevo costo en la tarifa de la parada mínima “regular”, que a partir del 27 de Diciembre sube de 6.50 pesos a 7.0 pesos y la de “primera” a 8.0 pesos.

Fue a partir del festejo de los ”Reyes Magos” que en Tlaxcala como en todo el país fue la entrada en vigor del aumento de los precios de alimentos de la canasta básica.

El huevo, uno de los principales renglones de la dieta nacional, se encareció desde las fiestas de diciembre y se vende ahora entre 30 y 35 pesos, comentan los distribuidores de huevo en la ciudad de Apizaco.

Explicaron que en la Ciudad de México, la más grande del país y que llega a influir en los precios de otros centros, el kilogramo de huevo blanco alcanzó un precio máximo de 32 pesos y el de cáscara roja 34 en su venta al menudeo durante la primera semana de 2018.

Indicaron que esto ocasiona gastos adicionales y perjudica a las familias de bajos ingresos, ya que el país es el principal consumidor del producto en el mundo ya que cada mexicano consume un promedio 23.3 kilogramos de huevo por año, de acuerdo con el Instituto Nacional Avícola.

El valor de la tortilla, otro producto esencial, se encareció entre el 15 y el 25 por ciento.

Otra vez los productores de la masa y la tortilla de Tlaxcala y Veracruz, precisaron que estas alzas son la antesala del aumento del resto de la canasta básica y de artículos de consumo generalizado, que a principio de cada año aplican las grandes empresas que surten al comercio minorista.

Organizaciones de defensa del consumidor alertan también de incrementos en el pan, refrescos, lácteos y embutidos. Lo anterior, se afirma, responde al incremento de los costos de las gasolinas, el diésel y gas doméstico, este último ha triplicado su valor en menos de seis meses.

Se espera que al ritmo creciente de la inflación, el dólar se cotiza a más de 19 pesos mexicanos, otros renglones sigan por el camino de aumentar su valor comercial, incluso en los grandes almacenes donde se afirma “se vende a menor costo”.

La carne se elevó hasta 126 pesos y se detalla a no menos de 86 pesos, ya sea la carne de res o puerco, en el caso del pollo la maciza subió entre 60 y 70 pesos , lo mismo que el pescado que elevó su precio casi al doble.

Los pretextos del día son el aumento de la gasolina y el clima, mientras las amas de casa cuentan sus monedas antes de comprar ya que todo subió de precio y la carestía ha pulverizado a los salarios.

De acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la entidad cerró el año 2017 con una inflación anual acumulada de 7.47 por ciento, cifra que está 0.7 por ciento por encima del promedio nacional con mayor pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

El Inegi informó que al finalizar 2017 el país tuvo una inflación de 6.77 por ciento y en el último mes del año el ajuste de los precios fue de 0.59 por ciento, lo que ocasionó el aumento de los precios de varios productos y servicios que provocó un desajuste en los bolsillos de los mexicanos.

En el caso de la ciudad de Tlaxcala el ajuste de precios en diciembre fue de 0.74 por ciento, cifra que está también por encima del promedio nacional de ajuste de precios que fue de 0.59 por ciento.

Los productos y servicios que tuvieron un incremento de su costo en diciembre fueron el jitomate con un alza de 42.91 por ciento; la calabacita, 26.81 por ciento; el huevo, 5.76 por ciento y el gas doméstico LP con un incremento del 1.40 por ciento.

Las ciudades con mayor pérdida del poder adquisitivo anual fueron Cuernavaca, Morelos y Cortázar, Guanajuato con una inflación anual de 8.52 por ciento; Guadalajara, Jalisco con 8.47 por ciento; Jocana, Michoacan 8.46 por ciento; Torreón Coahuila con una inflación anual de 8.28 por ciento; mientras que Tlaxcala se colocó en el lugar 10 con una inflación de 7.47 por ciento.

Por otro lado, las ciudades con el mayor aumento de los precios en diciembre de 2017 fueron Veracruz, Veracruz con una variación por arriba de la nacional de 0.97 por ciento; Córdova, Veracruz 0.94 por ciento; Mérida, Yucatán 0.90 por ciento; Torreón, Coahuila 0.82 por ciento; Morelia, Michoacán 0.82 por ciento; Aguascalientes, Aguascalientes 0.81 por ciento y Puebla, Puebla con 0.81 por ciento; mientras que la entidad se colocó en el lugar 11 sobre el incremento de precios,

En Tlaxcala las fiestas se han convertido en ley, en pueblos y ciudades se conservan las costumbres y tradiciones que ya salen muy caras.

Todo un año se ahorra para la fiesta patronal, cada fin de semana los fiscales realizan recorridos para juntar dinero y celebrar siempre a lo grande al santo o santa patrona del pueblo.

En las zonas urbanas, los cumpleaños, los quince años, los bautizos y las bodas, así como los cumpleaños son relevantes y mole arroz o barbacoa sirve para agasajar al festejado y sus invitados.

Ni se diga en la cena de navidad, de año nuevo, los regalos para los reyes del hogar, son gastos muy fuertes que apuntalan momentos de alegría para las familias unos cuantos días.

Con rapidez se gasta el aguinaldo, las primas vacacionales, los bonos de productividad, el dinero se acaba y la primera quincena de enero apenas si alcanza para sufragar los gastos de reinicio de actividades.

Es por eso que al inicio de este 2018, una gran cantidad de personas colmaron las casas de empeño y otros establecimientos crediticios en Tlaxcala, para realizar diversos trámites relacionados con la obtención de préstamos o la adquisición de créditos.

Es común que durante los primeros días del año, este tipo de negocios luzca con alta afluencia de los conocidos popularmente como pignorantes, que buscan aliviar su economía ante la denominada cuesta de enero.

Afligidos y angustiados quienes celebraron y bailaron, salen con sus boletas de empeño entre las que no faltan las joyas, principalmente de oro, aunque también acuden con electrodomésticos, y en algunos casos más extremos con automóviles o motocicletas.

De acuerdo con los responsables de diversas casas de empeño, la mayoría de los artículos que se lleva la gente en estas épocas son las consolas de videojuego, teléfonos celulares o tabletas electrónicas a las que suman parte de las 170 mil pantallas digitales que regaló el gobierno federal en Tlaxcala.

Y así, las familias tlaxcaltecas sobreviven la cuesta de enero, aplican las ancestrales enseñanzas que heredaron de sus antepasados para sobrevivir con falta de recursos, sobre todo en esta época de carencia pomposamente llamada inflación.

Dejar una respuesta