Aquí Xicohténcatl

El Ángel de la Independencia, sede mexicana de la euforia futbolera

CDMX.- 17 DE JUNIO DE 2018

Sus alas deslumbran en todo su esplendor desde hace ya 102 años.

El Monumento a la Independencia, comúnmente conocido como ‘El Ángel’, cumple junto con México un nuevo ciclo de festejos conmemorativos a la libertad del país.

El significado de la resplandeciente estructura ha ido más allá de su propósito para convertirse en un símbolo nacional, una estatua dorada en la que ha recibido millones de turistas y alberga las más grandes marchas de protesta, así como los festejos de los triunfos de la selección mexicana y los equipos capitalinos.

La estructura inaugurada el 16 de septiembre de 1910 por Porfirio Díaz, ha sido el lugar ideal para los festejos en torno a la selección mexicana, los cuales han aumentado en los últimos cuatro años, mayormente en selecciones menores.

Una de las primeras veces que el Ángel de la Independencia se vistió completamente de playeras verdes de la selección mexicana, fue durante el mundial de 1986, cuando el Tri alcanzó por única ocasión en su historia el quinto partido de una Copa del Mundo al vencer 2-0 a Bulgaria con un golazo de Manuel Negrete y otro de Raúl Servín. La gente no dudó en salir a celebrar la consecución de una victoria tan significativa. El paso de México fue detenido posteriormente por Alemania en penales.

Durante los siguientes años, México tuvo tres festejos en el Ángel de la Independencia con motivo de los logros de su selección. Al alzar la Copa de Oro de 1993, 1996 y 1998 ante Estados Unidos (en dos ocasiones) y Brasil. La efusividad fue más discreta en aquellas ocasiones. El empate ante Holanda en Francia 98’ también sacó a gente de sus casas para compartir alegrías en el monumento, pero al año siguiente, la selección mexicana daría una razón para tener su más grande festejo hasta ese momento.

En la Copa Confederaciones 1999, el Tri se enfrentó a la laureada selección de Brasil que llegaba como subcampeón del mundo y con todas sus figuras. Con un par de goles de Miguel Zepeda y otros de José Manuel Abundis y Cuauhtémoc Blanco, México venció a la Verdeamarelha 4-3, obteniendo su primer gran título a nivel mundial. El Ángel se volcó completamente para festejar el título ganado.

La Copa del Mundo de Corea-Japón 2002 representó para México el reto de jugar ante Italia. El empate conseguido le dio tanta alegría a un pequeño sector que decidió dejar momentáneamente sus labores para acudir a festejar al Ángel. La obtención de la Copa de Oro 2003, también ante Brasil, albergó un nuevo festejo.

Para el 2005, nadie preveía que el Ángel de la Independencia estaría por ser la sede de uno de los más grandes festejos en su historia. La selección mexicana sub-17 fue al mundial de Perú y regresó con la copa en la mano, pasando sobre rivales como Holanda, Turquía y Brasil en la gran final. Giovani Dos Santos,

Carlos Vela, Ever Guzmán, Omar Esparza, César Villaluz y compañía hicieron que el monumento dorado retumbara con la euforia mexicana. Por primera vez, México alzaba un campeonato de esta magnitud.

En el mundial del 2006 y la Copa de Oro 2007, el Tri hizo que el Ángel se quedara con las ganas de un festejo. La ausencia en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 también provocó que pasara desapercibida la euforia futbolera en el monumento dorado, pero en el 2009, la goleada de 5-0 de México sobre Estados Unidos en la final de la Copa de Oro, mandó a la población mexicana a rodear la estatua.

Sudáfrica 2010 llegó y la selección mexicana volvió a hacer que la gente sintiera la necesidad de salir a las calles de la Ciudad de México para llegar al Ángel. Con goles de Javier ‘Chicharito’ Hernández y Cuauhtémoc Blanco, el Tri venció 2-0 a Francia. El rival en papel representaba un reto mayor que al final fue desdibujado por el mal manejo de la selección de Domenech, pero el momento de vencer a una potencia mundial pesó al grado de que el monumento dorado se tiñó totalmente de verde.

El 2011 trajo dos festejos significativos, uno de ellos superó incluso a muchos de los anteriores. A México le tocó albergar un nuevo mundial sub-17 y se esperaba demasiado del equipo azteca, el cual no quedo a deber. Tras un partido épico ante Alemania e el que Julio Gómez fue la figura, la selección mexicana avanzó a la final ante Uruguay. Con goles de Antonio Briseño y Giovanni Casillas, el Tri alzó una nueva Copa del Mundo. La población de la capital mexicana se volcó en su totalidad hacia el Ángel de la Independencia.

Para la Copa de Oro de ese mismo año, el Ángel volvió a ser el lugar ideal para celebrar el triunfo de México 4-2 sobre Estados Unidos, un partido en el que Giovani Dos Santos anotó un gol digno de un poema que recaló en la algarabía del Monumento de la Independencia.

El más grande festejo de la historia en la estatua dorada se dio hace un mes. México fue a los Juegos Olímpicos y se llevó por primera vez la medalla de oro al vencer en la gran final a Brasil. Oribe Peralta, Marco Fabián, Jesús Corona y demás integrantes de la selección sub-23 hicieron vibrar al Ángel de la Independencia como nunca antes se había visto.

Sumándose los festejos históricos de los campeonatos del América, Pumas, Cruz Azul y hasta Chivas, el Ángel de la Independencia se ha convertido en la razón ideal para combinar la celebración de un título con el de la libertad necesaria para obtenerlo. La Minerva y la Macroplaza han tenido un efecto similar en la gente de Guadalajara y Monterrey respectivamente.

Hace 169 años se colocó al primera piedra como consecuencia de la idea de una estatua conmemorativa –la cual fue replanteada en numerosas ocasiones- y en la actualidad, las rocas del triunfo se siguen añadiendo gracias a la euforia mexicana por el futbol y a las actuaciones de las distintas selecciones en torneos internacionales.

El Ángel de la Independencia celebrará 102 años de vida, la cual ha tomado un mayor sentido en el mundo de los deportes. El monumento dorado pasará otra madrugada del 16 de septiembre con un significado nutrido, uno que ha resultado de la libertad del pueblo mexicano y la pasión por ver el balón rodar mientras la selección mexicana tiene éxito.