Silencio ensordecedor en el origen del terror: «Un lugar en silencio: Día uno»
21 de abril de 2025
La anticipación por conocer el génesis del escalofriante universo de «Un lugar en silencio» era palpable, y «Día uno» llega para sumergirnos de lleno en el caos inaugural de la invasión. Sin embargo, la película, dirigida por Michael Sarnoski, se siente más como una expansión del universo que como una exploración profunda de sus orígenes, dejando un eco de potencial inexplorado.
La trama nos traslada a una Nueva York vibrante y bulliciosa, que de repente se ve asolada por la llegada de las terroríficas criaturas sensibles al sonido. En medio del pandemonio, conocemos a Sam (Lupita Nyong’o), una mujer con un espíritu resiliente y un gato como compañero inesperado, y a Eric (Joseph Quinn), un hombre con un pasado misterioso. Juntos, intentan sobrevivir a las primeras y caóticas horas del apocalipsis sonoro.
Nyong’o y Quinn entregan actuaciones sólidas, transmitiendo la angustia y la desesperación de sus personajes en un mundo que se desmorona en silencio. La química entre ellos, aunque a veces forzada, aporta momentos de humanidad en medio del horror. Sin embargo, sus personajes carecen de la profundidad que podría haberlos hecho aún más memorables.
Visualmente, la película es impactante. La representación de una Nueva York en ruinas, despojada de su cacofonía habitual, resulta sobrecogedora. Sarnoski utiliza inteligentemente el sonido (y la ausencia de él) para generar tensión, aunque en ocasiones recurre a sobresaltos fáciles en lugar de una atmósfera de terror constante y opresiva que caracterizó a las entregas anteriores.
Uno de los aspectos más decepcionantes de «Día uno» es su falta de respuestas concretas sobre el origen de las criaturas o la naturaleza exacta de la invasión. Si bien se agradece mantener cierto misterio, la película se enfoca más en la supervivencia inmediata de los protagonistas que en desvelar los enigmas que intrigaron al público en las primeras entregas. Esto puede resultar frustrante para aquellos que esperaban una profundización en la mitología de este universo.
«Un lugar en silencio: Día uno» ofrece momentos de tensión y buenas actuaciones, pero se queda corta en explorar a fondo los orígenes del terror que plantea. Si bien expande el universo de la franquicia, no logra alcanzar el impacto emocional y la originalidad de sus predecesoras. Es una película que cumple como un thriller post-apocalíptico, pero que podría haber ofrecido mucho más como precuela reveladora.