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El bienestar de los niños y niñas de los países más ricos del mundo empeoró drásticamente como consecuencia de la pandemia de COVID-19

El bienestar de los niños y niñas de los países más ricos del mundo empeoró drásticamente como consecuencia de la pandemia de COVID-19

22 de mayo de 2025

En muchos de los países más ricos del mundo, el rendimiento escolar, el bienestar mental y la salud física de la infancia se han deteriorado considerablemente desde el inicio de la pandemia de COVID-19, según un análisis publicado hoy por UNICEF Innocenti – Centro Mundial de Investigaciones y Estudios Prospectivos.

El análisis, titulado Report Card 19: Child Wellbeing in an Unpredictable World (Report Card n.º 19: El bienestar de la infancia en un mundo impredecible) compara datos de 2018 y 2022 y ofrece una perspectiva de la repercusión de la pandemia de COVID-19 y la interrupción de la actividad en todo el mundo sobre los niños y niñas de 43 países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea (UE). Desde la publicación del último Report Card comparable hace cinco años, los Países Bajos y Dinamarca se han mantenido en los primeros puestos de la lista de los mejores países para la infancia en términos de bienestar mental, salud física y competencias, seguidos de Francia.

Con todo, el informe advierte también de que en numerosos países se ha producido una acusada pérdida de habilidades académicas entre los niños y las niñas tras la pandemia, especialmente de competencias básicas como la lectura y las matemáticas. El cierre de las escuelas durante periodos que oscilaron entre los 3 y los 12 meses obligó a muchos niños y niñas a seguir las clases a distancia y provocó pérdidas en su aprendizaje. Según el informe, se calcula que el retraso de algunos de estos niños con respecto al nivel académico que deberían tener es de siete meses a un año en promedio. El retroceso fue más pronunciado en el caso de los niños y niñas de familias desfavorecidas.

“Antes de la pandemia, ya había niños y niñas que tenían dificultades en diversos frentes y que no recibían el apoyo adecuado, ni siquiera en los países ricos”, comenta el Director de UNICEF Innocenti, Bo Viktor Nylund. “Ahora, ante una incertidumbre económica cada vez mayor, los países deben priorizar la educación, la salud y el bienestar de la infancia para asegurar sus expectativas en la vida y su felicidad, y también para garantizar la seguridad económica de nuestras sociedades”.

En los 43 países mencionados se estimó que 8 millones de jóvenes de 15 años –en torno a la mitad de los que conforman ese grupo de edad– no saben leer ni escribir ni hacer operaciones aritméticas. Esto significa que no entienden un texto sencillo, algo que genera gran preocupación sobre sus perspectivas a largo plazo. Estas cifras representan un aumento del 4% desde 2018, y Bulgaria, Chipre, Colombia, Costa Rica y México presentan los porcentajes más altos, ya que más de dos terceras partes de los jóvenes de 15 años de estos países se encuentran en esta categoría.

El informe también presenta datos preocupantes en relación con la salud mental y señala que el nivel de satisfacción vital de los niños y las niñas se ha resentido en este periodo, especialmente en 15 de los 26 países que disponen de datos. Solo en Japón se observó una mejora notable en este ámbito.

En el informe también se analizan datos sobre la salud física de la infancia. A este respecto, el estudio indica que los niveles de sobrepeso han aumentado considerablemente en 14 de los 43 países con datos disponibles, siguiendo con una tendencia que viene de tiempo atrás.

En general, según el informe, es posible que los países de ingreso alto tengan dificultades para ofrecer a los niños y las niñas las condiciones idóneas para vivir una buena infancia y un futuro prometedor. El documento, que señala la repercusión que ha tenido la pandemia sobre la infancia, advierte además de que los avances en materia de bienestar infantil, que con tanto esfuerzo se han logrado en los países ricos, son cada vez más frágiles ante los acontecimientos y crisis mundiales, como el cambio climático.

El informe insta a los gobiernos y a las partes interesadas a que tomen medidas en diversos ámbitos de actuación para abordar el deterioro del bienestar de los niños y las niñas. Entre esas medidas figuran las siguientes:

Apoyar el desarrollo de competencias, en particular la alfabetización, las nociones de aritmética, las destrezas digitales y las habilidades sociales y emocionales, especialmente para los niños y niñas que se quedaron atrasados durante la pandemia y los que proceden de entornos desfavorecidos.

Mejorar la salud mental mediante su promoción y prevención, la prestación de servicios especializados y la lucha contra la violencia y el acoso escolar, tanto en línea como en la vida real.

Mejorar la salud física garantizando una alimentación nutritiva y accesible para los niños y niñas y limitando la venta y la publicidad de alimentos no saludables.

Implicar a los niñas y las niñas para que entiendan mejor sus experiencias y puntos de vista, y trabajar con ellos y ellas para encontrar soluciones que promuevan su bienestar.

“A raíz de la pandemia, los datos sugieren un panorama preocupante para el bienestar de los niños y las niñas, especialmente de aquellos que provienen de entornos desfavorecidos”, ha afirmado Nylund. “Dada la magnitud de los desafíos a los que deben enfrentarse, debemos adoptar un enfoque coherente, holístico y que abarque a toda la infancia para responder a sus necesidades en todas las etapas de sus vidas”.

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